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sábado, 20 de agosto de 2011

Hacer negocios con la cultura

Uno de los inconvenientes con los que se suele encontrar cualquier iniciativa empresarial es cómo materializar una idea teórica para convertirla en un negocio viable. ¿Cómo lograrlo en el mundo de la cultura? “La calidad, como el valor, ya se supone”. Esta afirmación la pronuncia Xavier Marré, fundador de Ediciones Marré, pequeña editorial barcelonesa especializada en libro a precio de coste. Un consejo: “No esperes resultados antes de tres años. No entiendo a quien empieza un negocio y al cabo de un año cierra por falta de rentabilidad. En tu primer año, no busques ganar dinero”, añade.

El beneficio económico parece ser la última estación en el viaje de Amalio Flores, de Edipen. “Lo que le puedo decir al que emprende en el mundo cultural es que vas a disfrutar de una experiencia vital impresionante y hasta incluso ganarás dinero”. Para Flores, resulta más importante el proceso de hacer rentable la idea de negocio, las ganas de afrontar el proyecto o el enfoque de la empresa. El resto, llega solo.

Pero ¿qué hacer desde un punto de vista empresarial en las épocas de bonanza? “Opté por investigar y formarme para realizar espectáculos en los que no tenga que depender de tanto personal”. La decisión vital de José Diego Ramírez al frente de A la Sombrita favoreció que formara una estructura de supervivencia, a la vez que buscaba otras fórmulas para crear espectáculos de teatro de sombras económicamente más viables.
Su trayectoria parece haber ido un poco a contracorriente. “Cuando la economía iba sola, yo estaba en crisis”. En la actualidad, Ramírez matiza que la crisis ha permitido que “nos colemos en programaciones que antes estaban colapsadas por grandes producciones. Nuestro formato de solista ha hecho que nos adaptemos a presupuestos más modestos”. Como secreto para triunfar en el ámbito cultural, habla de algo tan intangible como el amor o la pasión, aderezados con disciplina, formación y respeto al público.

También tienes que buscar tu posicionamiento. En la tienda de Vintage Music. en el barrio de Gracia de Barcelona, todo huele a rancio. En el sentido bueno de la palabra. Se amontonan discos de vinilo, CD restaurados y objetos de diseño con sabor antiguo. Roberto Valcárcel señala que la intención de la decoración es “generar un entorno y un showroom. Cuando explica las funciones de su trabajo, Valcárcel alude a una tarea mágica. Considera que más importante que ganar dinero de forma fácil y rápida, lo esencial es posicionar la marca. Tu marca.


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viernes, 5 de agosto de 2011

Decodificando la cultura de tus clientes

Grant McCracken es un consultor para compañías que quieren mejorar su acercamiento al consumidor; el también antropólogo aconseja a las empresas estar preparadas para los cambios de tendencias.
El antropólogo Grant McCracken recomienda que todas las corporaciones contraten a alguien cuya única función sea monitorear y estar al tanto de la cultura a su alrededor.

Por: Hernán Iglesias Illa
NUEVA YORK — Hasta hace un año, el estadounidense Grant McCracken era un sesudo doctor en antropología que escribía libros que se vendían bastante poco. “No me leía nadie”, se queja McCracken desde su casa-oficina, en el estado de Connecticut.
Ahora, tras la publicación de Chief Culture Officer, él se ha convertido en uno de los consultores de moda en Estados Unidos, donde cada vez más compañías entienden su acercamiento cultural a los ecosistemas corporativos: quienes mejor sepan leer los cambios culturales en las sociedades en las que operan (qué quieren los consumidores, qué cosas no toleran, cuáles son sus objetivos vitales), mejor aprovecharán y resistirán los inevitables (y cada vez más rápidos) cambios de escenario.


El concepto de Chief Culture Officer (CCO), ¿es una metáfora o una propuesta literal?
Es bastante literal. Mi esperanza es que las corporaciones contraten a alguien en el nivel de la C-suite para estar al tanto de la cultura a su alrededor. Pero también tiene un significado metafórico, en el sentido de que algunas compañías quizá no nombren oficialmente a un CCO, pero sí buscarán gente que cumpla funciones similares con otro cargo. O, de hecho, que todos sus empleados desempeñen estas funciones.
Un colega mío de la Universidad de Harvard siempre dice que “el mercadeo es demasiado importante como para dejárselo al departamento de mercadotecnia”. Todo el mundo debería saber de este tema y todo el mundo, en la corporación, debería saber de cultura. Y lo digo lo más literalmente posible: si dejamos que las empresas digan simplemente “oh, intentaremos ser mejores en este asunto”, entonces no ocurrirá ningún cambio significativo. Pero es un tema demasiado urgente, y por eso hay que pedirle cambios y compromisos reales.
¿Cuáles serían los beneficios sociales de un entorno corporativo mejor sintonizado con la cultura?
Uno de ellos sería que las corporaciones se convertirían en miembros más interesantes y más amables de nuestra cultura. Ahora, las grandes compañías suelen ser acusadas de cool-hunting, de buscar las últimas tendencias entre los jóvenes, tratar de capturar lo cool y después transformarlo en productos.
Todo este escenario de cool-hunting es una suerte de engaño por parte de las empresas; tener un CCO les permitiría aprender a hablar un nuevo lenguaje y a ofrecer contenidos culturales que no son sólo una copia de lo que los jóvenes quieren sino una contribución interesante a la cultura. Una parte muy importante de nuestra cultura proviene de la interacción entre cultura y comercio; si conseguimos que el comercio mejore su relación con la cultura, tendremos una cultura más interesante.
Sus colegas deben estar contentos ante esta nueva posibilidad laboral que usted les ha abierto…
El problema con los antropólogos es que suelen sentir bastante desagrado por su propia cultura, y son incapaces de estudiarla. Algunos sí lo hacen, y podrían convertirse en excelentes CCO. Pero otros piensan que su cultura no es una cultura, y desprecian el mercado, el capitalismo y el mercadeo. Ésos sí que no podrían cambiar el mundo de ninguna manera interesante para una compañía.

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