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lunes, 1 de agosto de 2011

Filosofia Organizaciónal, Matsushita (parte 3)

El éxito de la empresa será la habilidad de estimular a todo el personal para que haga suyos los valores y objetivos, aportando su energía y creatividad para mejorarlos.

Matsushita Electrics es una gran compañía que hace algo más que dinero y que continuará haciéndolo. ¿El secreto? En nuestras dos entregas anteriores hablamos de los valores, principios y creencias de la empresa. Es impactante conocer que a base de este sistema de valores el personal aporta mucho más que mano de obra. Matsushita comprendió claramente que  por el dinero que se le paga, la persona dará mano de obra; pero el espíritu de obra, el dar un poco más de lo que normalmente estamos acostumbrados a dar, la pasión por el trabajo bien hecho…  eso se obtiene sólo cuando el personal posee valores. Analizando su sistema de valores espirituales y sus principios de operación, se puede llegar a comprender el por qué: en la cúspide de esta organización encontramos metas estratégicas que después serán logradas con la aplicación de principios operativos firmemente vigilados:
a)      Responder a las necesidades de la sociedad
b)      Responder a los clientes
c)       Responder a  las necesidades de los directivos
d)      Responder a las necesidades de los empleados

La vida, el palpitar diario de la organización, se encuentra regido por un grupo de principios operativos de los que seleccionamos los siguientes:
1.       Autonomía. Muchas acciones se originan de este principio. La organización tiene muchas fábricas y cada una trabaja con absoluta autonomía. Así se elimina la lentitud en la que suele caer la magno-empresa. La unidad se mantiene  por medio de un grupo de alta dirección y un control rígido sobre un pequeño número de variables. Se controla únicamente lo importante y se da absoluta independencia en la operación. Pero el elemento más importante para mantener la unidad es la forma como los líderes mantienen y difunden los valores de la empresa. Dentro del régimen de autonomía, Matsushita perdona a quien por ser creativo y autónomo se equivoca al intentar hacer cosas nuevas; pero no perdona la falta de lealtad a los valores.
 2.       Eficacia. Los gerentes de división, al asumir su puesto, deben estar a la vanguardia de la eficacia industrial, imponiendo marcos de alta calidad y productividad. Los criterios de eficacia están claramente marcados, y en cumplimiento de ellos se pide a los ejecutivos dar lo mejor de sí mismos y hacer las cosas mejor que la competencia.
 3.       Comunicación e involucramiento. El lugar de trabajo de un ejecutivo no es el escritorio. El modo como entienden la gestión empresarial es metiéndose a la fábrica para observar los procesos, contactar con el personal y salir  a la calle para hablar con los clientes. Los ejecutivos de Matsushita pasan poco tiempo en sus despachos: procesos, mercado y personal es la trilogía en la que deben estar involucrados. La información obtenida en estos tres campos es analizada en reuniones periódicas donde se trata todo con absoluta transparencia.
 4.       Atención a clientes. El aspecto más importante del sistema de ventas de Matsushita es la constante atención personal que se dedica al cliente. La misión social de la empresa solo se realiza cuando el producto ha llegado al consumidor y es usado por éste a su entera satisfacción. La empresa se ha distinguido por ir a la vanguardia de las mejoras a nivel mundial. Es quizá en la que más sugerencias realizan los empleados para la mejoría de sus procesos y productos, y esto es fruto de la insistencia de Konesuke Matsushita (su fundador), que pedía el contacto permanente de sus ejecutivos con los clientes para tener información inmediata de lo que piden: “tomarles la temperatura diario”.
Toda esta forma de actuar constituye un estilo de hacer las cosas para todo el personal: tienen una cultura propia. Esto ha sido posible gracias a la insistencia de Matsushita de inspirar e infundir que cada puesto de mando es un poderoso código de comunicación simbólica, mediante el cual se hace comprender a los colaboradores las cosas que son verdaderamente importantes.

Ver el post original

Filosofia Organizacional, Matsushita (parte 2)



     La cultura corporativa basada en valores compartidos convierte a los colaboradores en seres independientes que visualizan cómo contribuir para el desarrollo de su organización.


En La publicación anterior se comenzó a hablar de los valores espirituales que han llevado a Matsushita Electrics (fabricante de marcas como Panasonic) a ser una de las empresas más grandes y reconocidas de la actualidad, habiendo iniciado operaciones con un capital de 50 dólares.  En el libro “El Secreto de la Técnica Empresarial Japonesa” se exponen algunos de los postulados básicos que explican el por qué las organizaciones japonesas han logrado tener grandes niveles de productividad y competitividad.   Continuando con el ejemplo de Matsushita, se exponen los siguientes principios, creencias y valores que, en palabras del propio fundador de la empresa, sirvieron como cimiento e impulso del crecimiento y consolidación de su organización.

Principios básicos de la empresa
Admitir nuestras responsabilidades como industriales, fomentar el progreso, promover el bienestar general de la sociedad y dedicarnos al desarrollo sostenido de la cultura en el mundo.

Credo del empleado
El progreso y el desarrollo solo pueden conseguirse  mediante el común esfuerzo y la colaboración de cada miembro de nuestra compañía. Por tanto, cada uno de nosotros siempre tendrá presente esa idea, mientras nos dediquemos al continuo mejoramiento de nuestra empresa.

Los siete valores “espirituales”
1.       La industria al servicio de la nación
2.       Honradez
3.       Armonía y cooperación
4.       Lucha por mejorar
5.       Cortesía y humildad
6.       Adaptación y asimilación
7.       Gratitud

Tomados muy en serio, estos valores forman un tejido espiritual muy resistente, ya que:

  1. Fomentan expectativas sólidas entre los empleados de la organización; en este caso,  una plantilla que abarca varios continentes;
  2. Permiten que una empresa de enorme complejidad y descentralizada asegure su propio futuro con inmejorables perspectivas;
  3. Comunican fuerza aun cuando fallase el mando operativo.

En pocas palabras, permiten que los colaboradores se dirijan a sí mismos. Cuando existe claridad de objetivos y de valores, el personal requiere muy poca o nula supervisión; visualizan cómo contribuir al desarrollo de la organización, y lo ponen en práctica.

Si comparamos Matsushita con el común denominador de nuestras empresas, será difícil encontrar muchas que hayan conservado su vitalidad inicial y logrado un desarrollo similar. Cualquier indagación acerca de cómo logró mantenerse Matsushita donde tantas caen, indudablemente deberá considerar su sistema de valores, como un ingrediente principal de su éxito, según lo dicho por su propio fundador.
 Continuará...

Filosofia Organizacional, Matsushita (parte 1)

La Misión de un fabricante debe ser: vencer la pobreza, aliviar la miseria de la sociedad y brindarle bienestar. (Konosuke Matsushita).
Konosuke Matsushita es uno de los empresarios más admirados por los gurús del Management.  Con una extraordinaria capacidad para sobreponerse a la adversidad, una asombrosa persistencia en mantener el rumbo marcado por la filosofía de su empresa  y un inigualable instinto comercial, llevó a la organización que fundó con 50 dólares -que solicitó en préstamo- a ser  uno de los mayores corporativos mundiales, hoy reconocido principalmente por una de sus marcas: Panasonic.  Los siguientes textos están tomados del libro “El Secreto de la Técnica Empresarial Japonesa” y pueden ser de gran trascendencia para quienes están interesados en comprender por qué las empresas japonesas han llegado a ser tan productivas.  En dicho libro se explica:
El adjetivo “espiritual “puede extrañar en el ámbito de la vida empresarial. Sin embargo, hay que recurrir a él para describir el poderoso sistema de creencias que fundamenta la filosofía de la casa Matsushita. “He visto con claridad que las personas necesitan un camino para vincular sus vidas productivas a lo social”, decía Matsushita, y reconsideró bajo este aspecto las finalidades de su organización. De ello nació una filosofía empresarial en la que el criterio de rentabilidad comercial se unía con el del bien social.
“Las utilidades no deben ser un reflejo de la codicia empresarial, sino un voto de confianza de la sociedad, que así da muestra de valorar lo que la empresa ofrece. Cuando una empresa no obtiene utilidades debe morir, porque está dilapidando los recursos de la sociedad. Una compañía no debe adoptar la postura paternalista que consiste en sostener con subsidios las divisiones fracasadas”, señalaba.
La filosofía Matsushita da un sentido que va más allá de los productos fabricados. Matsushita fue la primera compañía japonesa que tuvo un himno y un código de valores. “A los occidentales les parece una tontería -dice un directivo- pero todas las mañanas a las ocho en punto, en todo el Japón 100,000 personas recitan el código de valores y cantan juntas el himno de la empresa; todos somos una comunidad”. Matsushita previó que la experiencia de toda una vida pasada en una organización imprime de manera indeleble un carácter. A su modo de ver era impensable que no se le quisiera reconocer al trabajo su poderosa influencia, cuando pasamos en el mismo la mitad de nuestro tiempo por lo menos. Por consiguiente, la empresa no podía rehuir la responsabilidad de educar el yo interior de sus empleados. Y la mejor manera de asumir tal responsabilidad era vincular la compañía a la sociedad y al individuo, subrayando que corresponde a la dirección enseñar y desarrollar el carácter, en vez de reducirse al papel de explotadora de recursos humanos.
Estos valores se inculcan a través de un largo aprendizaje, que se extiende a toda la carrera. A los recién ingresados les son explicados continuamente. Todo individuo es invitado bimensualmente -como mínimo- a pronunciar frente a los demás miembros de su área una alocución de diez minutos sobre el tema de los valores de la empresa y su relación con la sociedad. Como suele decirse, la mejor manera de convencerse uno mismo de algo es verse en la necesidad de convencer a otros. Esta técnica de “autoadoctrinamiento” viene utilizándose desde hace mucho tiempo en Matsushita. Y todos han oído una y otra vez las famosas palabras del fundador: “Si usted actúa con honradez y se equivoca, la compañía será muy indulgente. Considere esa experiencia como una enseñanza y que le sirva de lección. Pero será usted severamente criticado si actúa en contra de los principios básicos de la compañía”.
continuará...

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